El olor es lo primero que notas al abrir un bote. Esa mezcla de cítrico, pino o tierra húmeda no viene del THC ni del CBD, que son inodoros: viene de los terpenos.
Qué es un terpeno
Los terpenos son compuestos aromáticos volátiles que produce la planta en las mismas glándulas donde se forman los cannabinoides, los tricomas. No son exclusivos del cannabis: el limoneno está en la piel del limón, el pineno en las acículas del pino y el linalool en la lavanda. En la planta cumplen una función práctica, atraer a unos insectos y repeler a otros.
Se han identificado más de cien terpenos distintos en el cannabis, aunque en la práctica media docena explican la mayor parte de lo que percibimos al oler una flor.
Los seis que vas a reconocer antes
- Mirceno. Terroso, con un fondo que recuerda al mango maduro. Es el terpeno más abundante en muchas variedades.
- Limoneno. Cítrico y punzante, el mismo que encuentras al rallar una naranja.
- Pineno. Resinoso, a bosque de coníferas. Es de los terpenos más extendidos en la naturaleza.
- Linalool. Floral y suave, muy asociado a la lavanda.
- Cariofileno. Especiado, con un punto de pimienta negra o clavo.
- Terpinoleno. Más difícil de fijar: herbal, con matices dulces y de manzana verde.
Por qué dos variedades huelen tan distinto
Lo que llamamos aroma de una variedad es en realidad una proporción. No es que una tenga limoneno y otra no, sino que la mezcla y la cantidad relativa cambian, y con ellas el perfil que percibe la nariz. Esa proporción depende de la genética, pero también de cómo se ha cultivado la planta, de cuándo se cosechó y del curado posterior.
De ahí que dos muestras de la misma variedad, cultivadas por manos distintas, puedan oler bastante diferente.
El calor y el tiempo se los llevan
Los terpenos son volátiles, que es justo lo que los hace perceptibles: se evaporan con facilidad. Cada uno tiene un punto de ebullición distinto, y todos son sensibles a la temperatura, a la luz y al paso del tiempo.
Esto tiene una consecuencia práctica. Una flor bien conservada mantiene su aroma durante meses; la misma flor en una bolsa de plástico, al sol y con cambios de temperatura, lo pierde en semanas.
Entrenar la nariz
Reconocer terpenos es cuestión de repetición, no de talento. Un par de trucos que funcionan:
- Huele antes de moler. La flor entera libera el aroma poco a poco; una vez molida, se va rápido.
- Compara dos variedades seguidas en lugar de oler una sola. El contraste enseña mucho más que el olor aislado.
- Ventila la nariz entre una y otra. Treinta segundos respirando otro aire bastan para resetear.
- Ponle palabras. Decir que algo recuerda al pino fija el recuerdo mucho mejor que quedarse en que huele fuerte.
Una hipótesis, no un hecho
Seguro que has oído hablar del efecto séquito, la idea de que terpenos y cannabinoides interactúan entre sí y modulan el efecto final. Es una hipótesis razonable y hay investigación en marcha, pero conviene tomarla como lo que es: una línea de estudio abierta, no algo demostrado.
Lo que sí es seguro es que el aroma forma parte de la experiencia, y que aprender a distinguirlo hace que elegir sea bastante más interesante.
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